Esta edición de El cuentista de Saki se compone de un libro en braille (formato 21 X 29) y un libro en tinta (formato 14 x 21) que contienen el mismo texto. Envío gratuito.

—Había una vez —comenzó el soltero— una niña pequeña llamada Bertha que era horrorosamente buena. (…)

Hubo una reacción favorable hacia el cuento, la palabra “horrorosa” asociada a la bondad era toda una novedad. Parecía introducir un viso de verdad que estaba ausente en los cuentos infantiles de la tía. (…)

—Es el único cuento hermoso que escuché en mi vida —dijo Cyril.

La colección Manos que leen, de la cual forman parte este y otros títulos, se propone contribuir a la inclusión educativa de chicos ciegos en escuelas integradoras o no, favoreciendo transitar, entre otras, la experiencia de la lectura compartida con los compañeros que ven. Asimismo que docentes y bibliotecarios dispongan de estos libros les da, por un lado, la posibilidad de conocer y difundir el braille como sistema de lectoescritura (puntos en relieve que se leen con los dedos), para que los chicos ciegos afiancen su alfabetización y, por otro, que los chicos que ven aprendan que existe otro modo de aprehender el mundo y que “compartirlo” de una manera diferente es posible y está al alcance de “las manos”.

El cuentista de Saki - Edición en Braille

$710
Envío gratis
El cuentista de Saki - Edición en Braille $710

Esta edición de El cuentista de Saki se compone de un libro en braille (formato 21 X 29) y un libro en tinta (formato 14 x 21) que contienen el mismo texto. Envío gratuito.

—Había una vez —comenzó el soltero— una niña pequeña llamada Bertha que era horrorosamente buena. (…)

Hubo una reacción favorable hacia el cuento, la palabra “horrorosa” asociada a la bondad era toda una novedad. Parecía introducir un viso de verdad que estaba ausente en los cuentos infantiles de la tía. (…)

—Es el único cuento hermoso que escuché en mi vida —dijo Cyril.

La colección Manos que leen, de la cual forman parte este y otros títulos, se propone contribuir a la inclusión educativa de chicos ciegos en escuelas integradoras o no, favoreciendo transitar, entre otras, la experiencia de la lectura compartida con los compañeros que ven. Asimismo que docentes y bibliotecarios dispongan de estos libros les da, por un lado, la posibilidad de conocer y difundir el braille como sistema de lectoescritura (puntos en relieve que se leen con los dedos), para que los chicos ciegos afiancen su alfabetización y, por otro, que los chicos que ven aprendan que existe otro modo de aprehender el mundo y que “compartirlo” de una manera diferente es posible y está al alcance de “las manos”.